Con qué facilidad algo simple pasa por mi cabeza, empieza a interiorizarse y no sale si no es llorando o inyectándome en vena alguna canción de las mías. Y bueno, con suerte acaba dándome igual aunque sea dos horas y media después cuando ya he cambiado de cd tres veces.
El problema está en que no sé si quererme, que alguien me quiera o conjugar el verbo querer de alguna manera. Que no sé si existen prioridades porque no sé priorizar cuando quiero todo de golpe al sentir que me quedo sin tiempo. Que no sé enseñarme a vivir de otra manera que no sea como me dictan mis impulsos (o mis no impulsos, también). Que me quiero derretir ya por una mirada que sepa mirar. Que me apetece sonreírle a los días de lluvia y sacarle color a los domingos. Que los postres empiecen a ser cosa de dos y que nunca falten besos.
Que tengo el día tonto y qué le voy a hacer.
Que me sigue sobrando cama y creo que cada vez la encuentro más grande.
... y yo sigo ahí sin saber por qué.

Bonito texto :)
ResponderEliminar