miércoles, 31 de diciembre de 2014

Adiós, una vez más.

Cumplo dos veces años durante el año: uno, obviamente, en Marzo y otro el 1 de Enero. Si, no sé por qué siempre siento que me hago mayor ese día. La verdad es que soy de hacer propósitos de boquilla porque nunca los llevo a cabo en su totalidad y, cuando estrenamos año algo dentro se me parte. No sé si serán recuerdos, no sé si serán sueños no cumplidos o ilusión por ver llegar ciertas cosas, no lo sé, pero esos primeros minutos de año siento que me hago mayor. Y me apena cuando todo debería ser alegría.

jueves, 25 de diciembre de 2014

Esa carga.

Dolor no siempre es la percepción sensorial que puede ser más o menos molesta y que se siente en una parte del cuerpo; A veces basta con hacer recuento de las pequeñas cicatrices que te hacen y que te vas cosiendo. Y llorar.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Entenderme no es tarea fácil.

Puede que sea algo tímida y estúpida.
Puede que me encante escuchar esa canción que tanto me recuerda cosas una y otra vez durante dos horas y media.
Puede que sea muy vergonzosa cuando no me dejo conocer a alguien que me gusta.
Puede que de vez en cuando llore por esas pelis de amor que tanto me niego a ver pero que siempre termino viendo.
Puede que sea de esas que cuando cogen confianza no dejan de hablar.
Puede que entienda que hay personas que besan sin querer y otras que quieren sin llegar a besar.
Puede que intuya que hay personas que me defraudarán, otras que me darán lo esperado y otras que con suerte, me sorprenderán.
Puede que piense que hay días que todavía están llegando, que hay canciones que jamás he escuchado, que hay historias que nadie me ha contado y muchos lugares que nadie me ha enseñado.
Sin embargo, puede que las cosas nunca me salgan como las espero; solo basta pensarlo un poco más de la cuenta para que todo salga mal.
Y juro que he intentado entenderlo pero no lo consigo.
Por más vueltas que le doy no me explico por qué está pasando esto, si no era lo que tenía que pasar.
Pero ¿sabes? Puede que prefiera estancarlo todo. Si alguien me quiere defraudar que lo haga ya, si alguien me besa sin querer que no pare de hacerlo y si alguien me quiere sorprender hoy es el día.


Y los miedo que tengo me arañan por dentro...

viernes, 28 de noviembre de 2014

Españoles: yo también fui una loca-fan.

He de reconocer que tuve mi época loca-fan. Ríete tú de las Abrahamers y las Auryners, (¿se dice así?). A mí me tocó las Nasheras, y hoy, me encontré cantando sus canciones.
Allá por el 2006 vi de rebote a unos jovenzuelos que cantaban en la discoteca de mi pueblo. Digamos que eran agradables a la vista (primordial para formar una grupi-pandi), las canciones eran pegadizas y yo por aquel entonces tenía 15 años y sin grupo musical definido. ¿Qué pasó? Que caí.
"Me gusta Nash", "Quiero ir a ver a Nash", "Es que no entiendo por qué no puedo ir al concierto de Nash..." eran frases muy comunes por aquel entonces xD
Pasaron los años. Ya no solo me gustaban, sino que además me ponían perraca (la edad, que una va creciendo...). Vas a conciertos, gracias a ello conoces gente, intentas picar a tu entorno con el grupo para que te acompañen (¡saluda Wanxita!), haces y esperas filas y horas por verles...
Y los años pasaban.
Y para todos los "ya te lo dije", "sabía que no durarían", "son un grupo más" de algunos, Nash se dio un tiempo (digámoslo así porque no estaba claro si dejaron el grupo o qué).
Y este Diciembre, ocho años después de sus inicios y tras esos años de parón, vuelven a hacer un concierto. Vuelven y a mí me han hecho recordarles. Recordarles y recordar todo lo que su nombre en sí lleva detrás.
Lleva preparativos, ilusión, horas y horas de charlas de adolescentes, coreografías, fotos, regalos, compartir camas para no dormir, amistades que han llegado y se han ido, amistades que han llegado y, a diferencia del resto, se han quedado, discos firmados... "Criskel".
Imagino que el fenómeno fan (no hace falta tener millones de seguidores ni llenar miles de estadios) es algo absurdo para quien no lo ha vivido o no lo siente así. Que te guste la música que alguien hace, que te guste el trabajo que realiza una persona y que eso te llene y te haga "bien", reconforta más que cualquier cosa material.
El poder que tiene la música, en este caso, sobre mí es inmenso. Miento si digo que he sentido más calor en una canción que me haya hecho vaciarme por dentro que unas palabras diciendo lo que tal vez necesitaba oír. Y cuando tienes ocasión de ver al cantante o grupo que te gusta, sientes que es una forma de agradecer todo lo que, sin ser consciente, te da su música (y vuelves a llorar aunque sea de emoción, para qué mentiros xD).

Supongo que esto es una simple reflexión que tengo, que más adelante hay más y que dentro de muchísisisisisimos años, cuando Pablo Alborán se jubile y recuerde mi época fan, tendré más reflexiones (y si de anciana recuerdo como se hacía una entrada de blog, lo haré xD).

Y que no deje de ilusionarnos cosas tan pequeñas pero grandes como es la música y todo lo que la envuelve.

A contracorriente vive hoy mi razón...

martes, 23 de septiembre de 2014

Parece que todos lo ven...

Tengo días tontos por todos aquellos que no saben qué son. En serio lo digo.
Con qué facilidad algo simple pasa por mi cabeza, empieza a interiorizarse y no sale si no es llorando o inyectándome en vena alguna canción de las mías. Y bueno, con suerte acaba dándome igual aunque sea dos horas y media después cuando ya he cambiado de cd tres veces.
El problema está en que no sé si quererme, que alguien me quiera o conjugar el verbo querer de alguna manera. Que no sé si existen prioridades porque no sé priorizar cuando quiero todo de golpe al sentir que me quedo sin tiempo. Que no sé enseñarme a vivir de otra manera que no sea como me dictan mis impulsos (o mis no impulsos, también). Que me quiero derretir ya por una mirada que sepa mirar. Que me apetece sonreírle a los días de lluvia y sacarle color a los domingos. Que los postres empiecen a ser cosa de dos y que nunca falten besos.
Que tengo el día tonto y qué le voy a hacer.
Que me sigue sobrando cama y creo que cada vez la encuentro más grande.
 
... y yo sigo ahí sin saber por qué.

domingo, 20 de julio de 2014

Domingos.

Los domingos son esos putos días del mes en los que desearías tener algo y no sabes qué; si alguien que te abrace o una canción que no te suelte.
Mientras tanto el domingo va pasando y ahí te deja sola, otra semana más, buscando canciones, que es lo que tienes más a mano.


Que sigo con estas ganas de querer, pero en voz bajita.

domingo, 4 de mayo de 2014

Esperando verte.

¿Cómo es posible que aún me sigan quedando ganas de encontrarte?
Encontrarte de nuevo, volver a sonreírte, decirte que echaba de menos tenerte conmigo.
¿Cómo es posible que aún me sigan quedando ganas de esperarte?
Esperar a que llegues, que me digas que me estabas buscando, que necesitabas tenerme a tu lado.
¿Cómo es posible que no existas?
Que existas para así dejar de soñarte, que seas verdad, que seas alguien.
Amor, ven ya.

"Amor, yo quiero darte todo
pero hacerlo a mi modo.
Me cuesta estar contigo,

ser yo mismo del revés.

Podemos decidir, es hora de vivir,

pero esta vez sin lágrimas, sin miedos
quiero ser, contigo ser."

viernes, 28 de febrero de 2014

No quiero hacerme grande.

Recuerdo cuando hace aproximadamente unos seis años hablé conmigo misma. Si, bueno, en ocasiones me hablo en silencio. No creo que sea la única persona que lo haga.
Me dije, o más bien me advertí, que con los dieciocho me tendrían que cambiar muchas cosas. Al final va a ser cierto eso de que el ansia por la mayoría de edad resulta que no genera todos los cambios que te esperabas. O al menos conmigo fue así.
Y ahora me veo aquí, a las puertas de los veintitrés esperando sin querer esperar nada.
Y es que, en verdad, cumplir años para mí es recordar aquello que me dije. Es inevitable.
Y hace ablandarme, ver que todo sigue igual, que aunque intentes cambiar un ápice de las cosas son las cosas las que te ganan. Y te cansas, pero esperas. Siempre esperas.


Y al mirarme al espejo entendí que lo importante es ser igual por dentro.