Siempre la misma rutina, siempre las mismas historias, siempre los mismos vacíos, siempre los mismos horarios, siempre los mismos problemas, siempre el mismo chiste, siempre las mismas esperanzas, siempre los mismos chicles, siempre las mismas decepciones, siempre las mismas ganas de recibir más, siempre los mismos recuerdos, siempre la misma búsqueda de sonrisas, siempre el mismo lado de la cama, siempre los mismos complejos, siempre los mismos pasos, siempre la misma sonrisa fingida, siempre la misma ilusión de esperar más de alguien, siempre las mismas complicaciones, siempre las mismas ganas de conducir, siempre las mismas hostias, siempre los mismos de siempre, siempre los mismos lugares, siempre las mismas metas, siempre las mismas canciones, siempre la misma gente, siempre los mismos sueños, siempre los mismos vicios, siempre el mismo café, siempre las mismas manías, siempre la misma ilusión, siempre las mismas ganas, siempre las mismas lágrimas, siempre los mismos motivos, siempre lo mismo. Siempre, siempre, siempre.
Dicen que el tiempo no está hecho para los impacientes y, a pesar de ser la persona más impaciente del mundo, yo te sigo esperando y a eso se le llama error. Grave error. Y lo sé, pero es superior a mis fuerzas. Llamádme tonta. Supongo que lo aceptaré. Como
El miedo a tu indiferencia se me escapa todavía.

