miércoles, 3 de abril de 2013

Todos somos héroes...

Me preguntas que qué me pasa y ni yo sé responder. ¿Qué me pasa? O, mejor dicho, qué no me pasa.
La novedad no va conmigo. Yo soy más de tirar de rutina a la fuerza y, en verdad, es algo que siempre he evitado pese a que no lo parezca.
Paso por los días como las horas pasan por el reloj. Mi mayor consejera es la letra de una canción. Vivo en un mundo donde frecuenta la sordera. La sensación de hablar delante de un muro siempre me acompaña. La curiosidad no mata a ningún gato; me está matando lentamente a mí. Verter los sentimientos sobre alguien se conoce que ahora está mal visto si antes no te lo has follado un par de veces como mínimo. La invisibilidad podríamos decir que es mi modo de vida. Desayuno complejos, como complejos y ceno complejos (más no, que engorda). La frialdad de las personas no sólo es por culpa del invierno. Ejerzo como comodín de las consultas pero siempre comunica cuando yo necesito gritar. Soy una rompecorazones (repleto de tiritas lo tengo). Vivo en la calle Olvido. Sin número. ¿Para qué? Total, muchas visitas no recibo. Cartas menos. Vodafone factura vía e-mail. Me pinto las uñas del mismo color que a veces pinto mis palabras por el mero hecho de que ya incomoda que me etiqueten de persona fría y borde. Sin embargo, he de decir a mi favor, que una persona no es; se hace, la hacen. Los días me cambian, las circunstancias me cambian, las personas me cambian, pero sigo siendo la misma de siempre. La misma. Aunque, llegados a este punto y siendo sincera, la verdadera Cris nadie la conoce.
Y es que así me siento. Eso es lo que me pasa.

...en busca de auxilio.