lunes, 25 de junio de 2012

25 de.

Y llegó.
Y se pasó.
Y aquí estoy, sumergida en lágrimas recordando cada instante.
Y es que todo fue tan bonito...

... todos los días de mi vida.

lunes, 18 de junio de 2012

Discúlpeme doctor, pero...

Miedo a volver a equivocarme, a sentirme frágil y vulnerable. Miedo a arriesgar de nuevo en esta lotería en la que tan mala suerte he tenido. Miedo a volver a confiar en los demás, miedo a sentir que necesitas a alguien más que al aire que respiras y que te ahogas sólo de pensar en que puede que no exista. Miedo a llorar por cada traspié que te da la vida por insignificante que sea porque ya son muchos y te recuerda lo miserable que a veces nos sentimos. Miedo, en definitiva, a ilusionarme de nuevo para comprobar, una vez más, que mis expectativas no se han cubierto. Miedo, sin embargo, a no volver a ilusionarme, a pasar por la vida sin encontrar algo o alguien que me emocione de nuevo, a que no me envuelva la magia, a que me falte esa mirada que sin palabras me hace sentir especial, a pasar por la vida sin pena ni gloria, a sentir que nada interesante ocurre, que no hay nada nuevo que merezca la pena ser contado. Miedo también a un teléfono que no suena, a una carpeta de Hotmail vacía, a un día de Reyes sin regalos, a un año nuevo sin mensajes en el móvil. Miedo a sentirme sola, incomprendida, un bicho raro en una sociedad en la que no acabo de encajar del todo. Miedo a mostrarme tal como soy, a ser espontánea, a dejarme llevar para darme cuenta de que comportándome así sólo genero rechazo y enfados. Miedo a que los demás busquen en mí al yo bufón, el papel que asumo en ocasiones, y no me soporten cuando me dejo llevar por la melancolía y la tristeza. Miedo, sin embargo, a ser a veces demasiado payasa, a herir a la gente con mis bromas y mi ironía. Miedo a no saber cómo actuar. Miedo a no saber quién soy. Miedo a ver como los demás consiguen que su vida vaya cobrando sentido poco a poco como un puzzle mágico en el que mi pieza no acaba de encajar del todo, así que termina tirada en cualquier desván. Miedo a la incomprensión. Miedo a mi propio egoísmo. Miedo a no entender qué me pasa, a no saber por qué me comporto así, a no ser capaz de madurar de manera serena y a convertirme en un ser maniático y solitario. Miedo a no estar a la altura de mis propias exigencias y a las expectativas que los demás depositan en mí. Miedo a no estar ahí cuando los demás me necesitan. Miedo a no sentirme especial en algo, a no destacar por encima del resto aunque sea en lo más ridículo, algo como el noble arte de construir castillos con naipes. Miedo a sentirme vacía por dentro. Miedo a sentir algún día que debería haber mandado esta vida a tomar viento. Miedo a equivocarme, a descubrir que tampoco los sueños y las ilusiones son lo que uno esperaba cuando se cumplen. Miedo, sin embargo, a sentir la angustia en un futuro próximo o lejano de saber que no he cubierto esa etapa de mi vida y que ya es demasiado tarde. Miedo terrible al miedo.



... ¿dónde se inyecta el colágeno para rellenar el vacío existencial?

martes, 12 de junio de 2012

Abrázame fuerte...

Ni consejos, ni charlas, ni ánimos, ni palabras, ni gente que me diga que yo puedo. Sólo quiero y necesito a una persona que me abrace y me susurre:
- Tranquila, todo pasará.


... tan fuerte que duela. Abrázame como si nadie nos viera.

martes, 5 de junio de 2012

Esperando lo inesperado.

- ¿Tu lugar favorito en el mundo?
+ ¿A qué viene eso ahora?
- Tú contesta y ya está.
+ Pues ahora mismo es que no se me ocurre nada. Es que tía, vaya preguntitas...
- Venga, va, mójate. Que pensar de vez en cuando no viene mal.
+ No. Dímelo tú primero y así sé por dónde vas.
- Pues... Otoño, en París, andando por una calle repleta de gente que no sabe ni siquiera que existo, tapada hasta los ojos, con un frío de ese que te hiela hasta los huesos y viendo como caen las hojas amarillas de los árboles. ¡Ah! Y sintiendo entre mis manos un chocolate muy caliente. ¿Contento? Venga, va, te toca y ahora ya no tienes excusas...
+ Pues...
- ¡Venga, tío! ¿Un partido de fútbol en directo? ¿El concierto ése que quieres ver desde que tienes uso de razón? ¿Un viaje con todos tus amigos al paraíso de la cerveza? No sé, dí algo, lo que se te ocurra.
+ Pues no... Lo que has dicho es digno de ser mi lugar favorito del mundo, pero no, es algo más especial.
- ¿Anda, si? Bueno... si aún me sorprenderás y todo.
+ Mi lugar favorito del mundo es aquí, contigo, rodeado de toda esta panda de gilipollas que no se pueden ni imaginar lo mucho que te quiero.

Que lo mejor de nosotros se quede aquí mismo.