Me pasa que tengo ganas de llorar. Me pasa que estoy harta de echarte de menos. Me pasa que no hay ni un sólo día de mi vida que no desee empezar de cero. Me pasa que me pueden los recuerdos. Me ganan tus sonrisas. Me pasa que olvidé vivir sin tí y ya es tarde para aprenderlo. Me pasa que me cansé de buscar soluciones porque, a estas alturas, ya no sé ni cuál es el problema. Me pasa que me puede la inseguridad, se apodera de mí ese come-come de cabeza que no me deja en paz. Me cansé de reir, de fingir que estoy bien. De contar el tiempo que transcurrirá hasta que te vuelva a ver con su respectiva cuenta atrás. Me pasa que no veo más mundo si no tiene relación contigo. Me pasa que estoy enferma de tí y veo que no tiene cura. No quiero que me robes mis horas de sueño si no son para quedarte ni quiero quedarme con las ganas de besarte y abrazarte. No quiero que me lo cuenten. Me mata que no pueda parar de pensar en tí y que el último pensamiento antes de que me venza el sueño sea tuyo. Que no pienses en mí, ser indiferente para tus sentidos. Me mata pensar que no me echarás de menos si me voy y no ser capaz de tener más valentía de la que tengo para luchar por tí.
Son miles de pensamientos por minuto. Todos ellos convertidos en fotogramas. Juego de ilusiones hechas sonrisas. Una oportunidad. La primera.
Y yo... La misma. Sin cambios.
Yo y mis miedos.
Mis miedos y yo.
Había una vez "una vez" que, a fuerza de ser contada,
se repitió tantas veces que se volvió realidad.


