... y llegué a la edad que desde siempre me ha gustado tener: los 22. Los dos cisnes, que lo de los patos está ya demasiado visto.
22 años... ¡Caramba! Cada vez pasa todo más deprisa y a la vez es algo irónico porque ¿qué pasa?
Pero ey, ¡que hoy es mi día! Lo demás me sobra. Hoy tengo lo necesario a mi alrededor aunque he de preguntar algo... ¿soy yo la única a la que se le estruje un poco el interior el día de su cumple?
Gracias a todos por todo, por cada pedacito de vuestro tiempo que me habéis cedido hoy. Ese es el mejor regalo.
... no quiero hacerme grande.