No soy de ese tipo de personas que dedican su tiempo a hablar sobre otras en sitios así. Me gusta más hablarlo directamente con la persona, sin tapaderas ni blogs de por medio. Pero siempre hay excepciones, sea por lo que sea, y tú eres una de ellas.
Hoy sentía que tenía la necesidad de hacerte un apartado en mi blog, como también lo tienes en las redes sociales, en mi móvil, en mi habitación… mire por donde mire, hay un pedacito de ti.
Es imposible que no me importes, porque después de unos diecitantos años conciéndonos eres más que una persona especial. Escuchas, aconsejas a tu manera (cada vez mejor, eso es un punto a tu favor…), escuchas, escuchas, vuelves a escuchar, y de vez en cuanto tienes que aguantar mis “más claro, agua” cuando me pides algún consejo… pero sabes de sobra por qué lo hago.
Eres algo esencial para mi. Esa parte de mi que si falta, llega a doler; que si sufre, recaes tu también; que si es feliz, ese día te puedes permitir un pastel con doble cobertura de chocolate y una guinda de sabor frambuesa porque la ocasión lo merece.
Sabes que sobran las palabras cuando se trata de hablar de “nosotras”, pero siempre agrada leer cosas así. Lo que sí que no vas a leer son las ñoñerias de quinceañeras, porque las tienes que dar por hecho, esa edad ya la hemos pasado.
Sólo me queda darte las gracias por todo, aunque suene a típico, pero chica, ni que fuese yo la Esteban (:
Te quiero, y sabes que va ser así hasta que me estalle el botón del chaleco xD





