Al menos la sombra me acompaña desde que despierto hasta que vence la noche.
No sabe hablar, ni sonreír, ni siquiera dar abrazos, pero no se separa de mi y aún así seguimos llamando fieles a las personas...
Las personas no esperan, son impacientes por naturaleza. Sonríen por interés y acompañan por puro deseo. No importa que te duela, no importa cuánto sientas; eso no se aprecia.
Y es que estoy tan cansada...
Me agota sentir. Me agota verme sola.
... si es que tengo algo.


