sábado, 31 de diciembre de 2011

Fin de año.

¿Sinceramente? Me da pena acabar el año. Sí, no sé. Creo que ha sido un año que no se va a poder igualar. Superar siempre, todo se puede superar, pero el límite está demasiado elevado después de estos intensos pero especiales 365 días.
Con el comienzo del 2012 dejo atrás un año de ilusiones, de esperanzas, de emociones, de sol y arena, de fiestas, de confusión, de anécdotas, de recuerdos, de novedades…
Un año de A-42, de que una L signifique km/h, de “ventisca, tisca ¡ven!”, de jaimas-pirágüas y jamón,  del chiringuito en forma de furgoneta, de confesiones en la hoguera una noche de romería, del baile de la fruta, de colchoneta, de cuatro cajas llenas de cajitas para envolver,  de Hate that I love you, de mesa 24, de paquito el chocolatero, de grease lightning tanto en la boda como en la feria, de las noches de Safont, de amaneceres madrileños, de chupitos y piruletas al son de Lady Loca,de  la Torre Eiffel madrileña, de la concentración de pedos ibicencos, de Solamente tú (x2), de corceeeeel y demás renacuajos, de fiestas house con botellas congeladas, de after en la Warner Bross, de “A 100 m. bandas sonoras… ¡PRETTY WOMAN, nanananaaaa PRETTY WOMAN!”, de “Olamigos”, de Dirty Dancing en un sofá una tarde de Gandía, de camisas rojas, y negras, y blancas, y azules e incluso de mentira, de cadau-noen-su cuadrado cada uno en su cuadrado, de cubatas por los suelos, de guiño-guiño, de la calle la pantomima, de besos por sorpresa, de miradas + palabras… De conocerte.
Te pido para mi 2012, te invito a que estés en mi vida.
Melchor, Gaspar, Baltasar, Renos, Camellos, Pajes, 2012… me lo pido.
Gracias. No puedo decir más.
Adios 2011.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Imposible e improbable.

La Real Académia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente.
Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo, supongo...
La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la ética.
Que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió.
Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió.
Que los Barón Rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió.
Nadal desbancando del número uno a Federer, una periodísta convertida en princesa, el 12-1 contra Malta...
El amor, las relaciones, los sentimientos, no se funden en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles sino de amores improbables, porque lo improbable es, por definición, probable.
Lo que es casi seguro que no pase es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.

Yo busco tu mirada entre los ojos de la gente.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Pause.

Aquí estoy yo, con el rímel corrido después de verte, sintiéndome vacía, hueca por dentro. Sigo sin comprender el por qué no sigo mis pautas, el por qué me cuesta tanto ignorarte, aunque fui yo la que te eligió. Así que no sé por qué me empeño en culparte a tí de todo, si la única que tiene la culpa soy yo.
Siento ser como soy. Siento que me gustes tanto, de verdad que lo siento, creeme. No era mi intención, pero el tiempo y los recuerdos han podido conmigo.
Yo nunca dije que fuera perfecta, de hecho odio todos y cada uno de mis defectos. ¿Lo peor de todos? Lágrima facil. Fácil no, tirada.
Creo que es el momento idóneo para poner un punto y aparte a todo esto, o al menos intentar poner un punto, aunque sea y seguido. Tomarme unas vacaciones de mí misma, desalojar  mi interior por una temporada y aprender que el mundo no consiste sólo en buscar esa mitad de mí.
Aún así, sábes dónde estoy ¿verdad? Pues ahí seguiré cuando verdaderamente sepas lo que quieres, cuando de una vez por todas descubras todo lo que pienso de tí, ya que mis silencios nunca van a aprender a hablar.
Yo, en cambio, sé lo que quise desde el principio, sé lo que quiero ahora y sé lo que quiero hasta el final. Sólo me queda esperar a que te des cuenta.
Te quiero y eso es todo lo que sé.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Goodbye Marquesas.

Ochenta y tres días. Cuarenta horas semanales. Madrugones al son de Grenade. Tardes extremadamente largas. Conversaciones a voces por culpa de la máquina. Cápsulas. Descanso. Temperaturas altas gracias al horno. Tandas. Carros. "¡Las diez!". Más carros. "No vuelvas a mirar, Cristina...¡Mierda! ¡Dije que no mirases!" ¡¿Cúantos carros quedan, joder?!. "Me quedan tres cuartos de hora en hora-carro". Otro carro más. 13:28h. "Esta es la hora y media que no hago absolutamente nada". Nada de nada. "Yo paso de hacer más estuches. ¿Nos vamos a deshacer?". Guiño, guiño. Momento paseo-fregadero. Cotilleos del día.  "Queda minuto y ocho segundos. Y siete segundos. Y seis segundos...". Meeeeg. Ficha-bata-coche en menos de un minuto y en cuanto menos te lo esperes volveeeeemos a empezar. Día sí y día también. He ahí la palabra rutina.
Y ya han pasado los tres meses. Ha volado otra temporada más. Se pasa rápido.
Ahora tendremos que volver a esperar unos cuantos meses para volver a poner el temporizador con la cuenta atrás cada día, para volver a mirar a las alturas sin querer, para volver a cantar hora tras hora canciones de Melendi, pasando por Pablo Alboran y terminando por Heidi. Esperar para volver a participar en el concurso de bostezos a las 7:12 de cada mañana, para volver a pesar y pegar pegatinas en las cajas rosas de granel, para volver a hablar de la noche de los sábados, para volver a pedir consejos sobre tonterías, para volver a comer marquesas, mazapán y chocolate como que no quiere la cosa, para reírnos como tontas diciendo "... pos te rebiento!!" o "como un salami, tu amor llegó a mi vida... ¿quién te llena de salami? mmmm A-ma-dor" "Yeah, dale". Desatapar. "Cerrar las tapas como si se os fuese la vida en ello" "¡Me pido no irme!" "Isamaaaaal... o Isabieeeeen" "Yo me llevo el palé. ¡Espera!"

Si en el fondo me lo paso bien...
Va, venga, si... Lo digo: Si en el fondo os voy a echar de meeeenos otro tiempecito más. Ains.

Donde las plantas - que se fumaban - se cultivaban - en los balcones.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Sometime.

Y es que podría pasarme la vida perdida en tus recuerdos. Podría decirte te quiero hasta quedarme sin voz y tener que recurrir a otro método para decírtelo, pero es que no puedo decírtelo más claro, quizás más alto…

No sé ser sin ti.