A veces me siento así, sola.
Me prometo cambiar tantas veces que no sé si soy yo quien debe hacerlo.
Cambiar la idea que llevo arrastrando años de que la gente es y actuará como yo lo haría. Qué error y qué puta mentira.
Nadie quiere cuentas con nadie pero detestan no sentirse rodeados de falsos que alaban sus vidas vacías. Vacías porque nadie sabe apreciar lo que se tiene cuando se tiene, no después.
'Amigos tendrás menos que los dedos de una mano' siempre me dijeron. Y es verdad. Es más: con el tiempo les sobras. Y tus dedos también.
Todo es mentira. Es algo que aprendes pasada la barrera de los veinte. Todo. Desde el 'No me pasa nada, en serio' hasta el 'Cari, me duele la cabeza' pasando por el 'Déjate. No tengo yo ganas de novios'.
¿Por qué no somos tal cual nos sale del coño? ¿Por qué no podemos decir lo que nos toca los cojones? ¿Por qué tenemos que inventar excusas? ¿Por qué hay que evitar querer lo que quieres de toda la puta vida? Porque a la gente - les - suda - la - polla - todo - lo - que - no - les - afecte. ¿Por qué? Porque nos rodea gente egoísta (salvo unos pocos que, como yo, intentan ser uno más pero lo hacen de pena).
Y te ves aquí, un sábado como otro cualquiera (que ya no es uno más), en una cama de 90 (que cada vez se te hace más grande y un poco más vacía) y pensando qué hacer conmigo (y ojalá con un contigo).
Hay canciones que te tocan la fibra siempre. Ésta es una pero no una más.
