martes, 5 de junio de 2012

Esperando lo inesperado.

- ¿Tu lugar favorito en el mundo?
+ ¿A qué viene eso ahora?
- Tú contesta y ya está.
+ Pues ahora mismo es que no se me ocurre nada. Es que tía, vaya preguntitas...
- Venga, va, mójate. Que pensar de vez en cuando no viene mal.
+ No. Dímelo tú primero y así sé por dónde vas.
- Pues... Otoño, en París, andando por una calle repleta de gente que no sabe ni siquiera que existo, tapada hasta los ojos, con un frío de ese que te hiela hasta los huesos y viendo como caen las hojas amarillas de los árboles. ¡Ah! Y sintiendo entre mis manos un chocolate muy caliente. ¿Contento? Venga, va, te toca y ahora ya no tienes excusas...
+ Pues...
- ¡Venga, tío! ¿Un partido de fútbol en directo? ¿El concierto ése que quieres ver desde que tienes uso de razón? ¿Un viaje con todos tus amigos al paraíso de la cerveza? No sé, dí algo, lo que se te ocurra.
+ Pues no... Lo que has dicho es digno de ser mi lugar favorito del mundo, pero no, es algo más especial.
- ¿Anda, si? Bueno... si aún me sorprenderás y todo.
+ Mi lugar favorito del mundo es aquí, contigo, rodeado de toda esta panda de gilipollas que no se pueden ni imaginar lo mucho que te quiero.

Que lo mejor de nosotros se quede aquí mismo.


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