Qué sonrisa de tonta se me queda cuando me pongo a recordarlo.
Sin duda, fue uno de mis mejores días.
La mezcla de Madrid y su voz fue tan maravillosa que cómo irse de allí sin volverme a enamorar un poquito más de ambas cosas.
Fue mágico. Es que no puedo explicarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario